Salario emocional

“Yo sé que no pueden subirme el sueldo en este momento, sólo deseo que me permitan salir una hora antes los Viernes para poder ver a mi hijo y ayudarlo con las tareas. Recuperaré esa hora los Lunes”

Anónimo

 

Cuántas veces hemos podido observar la escena de un trabajador conversando con su jefe y solicitando un apoyo para sus labores o quejándose que no es reconocido por su esfuerzo. Existen aspectos que los trabajadores suelen reconocer como gratificantes para ellos en el desempeño de sus labores y que son diferentes de un simple aumento salarial. Entre estos aspectos tenemos una mayor flexibilidad en sus horarios, capacitación, becas para los hijos, acceso a facilidades ambientales (mayor iluminación por ejemplo), mejor comunicación con la gerencia o simplemente un reconocimiento público a través de unas palabras de agradecimiento por sus labores. Todo este conjunto de elementos gratificantes para el trabajador y que son diferentes de una remuneración económica se pueden entender como salario emocional.

El salario emocional puede abarcar un conjunto de beneficios que varía de un sector empresarial a otro, por ejemplo en algunas industrias extractivas un mayor tiempo de descanso o una silla cómoda puede tener mucho valor. Para una empresa consultora de alto nivel el otorgar una mayor flexibilidad de horario a sus ejecutivos puede ser muy bien valorado por ellos porque les permite tener la libertad de programar sus propias actividades así como destinar tiempo también a sus actividades personales. Es importante reconocer que con la incorporación en la empresa de beneficios considerados dentro del “salario emocional” podemos influir positivamente en el clima laboral e incluso llegar a mejorar el desempeño de nuestros colaboradores.

Todas las personas tenemos necesidades que van más allá de lo simplemente material y como trabajadores estas necesidades adicionales las podemos incluir dentro del salario emocional. Si vemos que nuestras necesidades a este nivel son satisfechas vamos a desarrollar una mayor identificación con nuestra organización, porque sentimos que ella se preocupa por nuestro bienestar más allá de la relación laboral. En otras palabras podemos sentir que la empresa a través de sus líderes genera una empatía con sus trabajadores.

En tiempos de crisis económicas la aplicación de prácticas de salario emocional ha demostrado ser muy eficaz y permitir un gran nivel de fidelidad de los trabajadores hacia las empresas. Es importante mencionar que la implementación de este salario emocional no implica desembolsos grandes de dinero para la empresa pero a cambio producen un impacto positivo en la organización que puede ayudarla a sobrellevar estos períodos de dificultades.

Pero también en época de bonanza económica y cuando las empresas inician una guerra para atraer a los mejores recursos humanos, las prácticas de salario emocional han demostrado su validez.  En estas circunstancias no basta un buen salario para atraer a los nuevos talentos sino que las prácticas de salario emocional constituyen para ellos un elemento muy importante al momento de decidir en qué empresa trabajar.

La posibilidad de tener una flexibilidad de horarios atrae a muchos jóvenes talentosos sobre todo en puestos ejecutivos. Las nuevas generaciones valoran más tener una vida propia y donde el trabajo sólo es otro de los elementos a considerar pero no el único. En ese sentido empresas de nivel mundial como Google, Starbucks o Ikea están incorporando estas prácticas ya hace algunos años con excelentes resultados.

La implementación de prácticas de salario emocional implica un convencimiento de la alta gerencia de la empresa y sobre todo un cambio cultural de la organización que encuentra en estos elementos una motivación adicional para sentirse a gusto en una empresa y se va creando una cultura de fidelidad donde los trabajadores se sienten atendidos en sus necesidades.

Incorporar el salario emocional es una recomendación válida para las empresas Latinoamericanas que les va a permitir asegurar a los mejores talentos en épocas de bonanza o fidelizar a sus trabajadores en épocas de crisis para que con una inversión mínima puedan sentirse a gusto a pesar de las condiciones de un entorno adverso.