“Las actitudes, valores y creencias a los que a veces se denomina en conjunto cultura juegan un papel incuestionable en la conducta y el progreso de la humanidad”

Michael E. Porter

 

Un empresario que exporta productos al Asia y principalmente al mercado Japonés nos comentaba en una reunión de amigos como había sido su primera experiencia con unos empresarios japoneses en Tokyo. Lo divertido de la anécdota radicaba en que a pesar que el motivo de ese primer viaje había sido negociar el ingreso al mercado japonés de productos peruanos, la estadía había estado caracterizada por almuerzos exóticos, visita a algunos izakayas (bares típicos japoneses) y hasta una alegre velada en el karaoke. Ya para finalizar el viaje y en el último día recién había tenido la oportunidad de conversar estrictamente sobre las condiciones de exportación de los productos con su contraparte japonesa.

Los que escucharon la historia reían y dudaban sobre la seriedad del viaje de este empresario peruano aduciendo que se había ido a un viaje por placer y no un viaje de negocios. Otro de los presentes en la reunión contaba de su experiencia con unos empresarios americanos y de cómo en su caso el encuentro de negocios había durado sólo dos horas en Miami y que ese mismo día tuvo que regresar a Lima sin haber tenido la oportunidad de visitar la ciudad.

Esta conversación entre amigos es un buen ejemplo de las diferencias culturales que existen entre los países y de cómo estas diferencias influyen en la forma de hacer negocios. Hoy en día en un mundo globalizado donde las empresas intentan conquistar nuevos mercados internacionales existe una nueva competencia que es muy valorada y puede hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso en entornos culturales tan disímiles. La denominada competencia intercultural es en palabras sencillas la forma como me adapto a otras culturas, aprendiendo a interpretar valores culturales que pueden llegar a ser diferentes a los de mi cultura de origen.

Esta competencia intercultural es clave en negocios internacionales y también es imprescindible para aquellos funcionarios que manejan las relaciones diplomáticas en nuestros países. No basta con aprender a hablar correctamente un idioma, existen muchos elementos de la cultura de los países donde les toca desenvolverse que necesitan ser aprendidos. Hay símbolos y artefactos (elementos visibles) así como valores de una sociedad que deben ser interpretados a la luz de un conocimiento intercultural y que van a permitirles a estos diplomáticos manejar correctamente la comunicación a todo nivel y convertirse en correctos embajadores de su propia cultura pero también en prudentes actores en una cultura foránea.

Hoy en día tenemos grandes oportunidades de incursionar en nuevos mercados internacionales ante un aparente viraje hacia un proteccionismo de los EEUU, país que por años ha sido el principal mercado de los países latinoamericanos. El auge que está teniendo la Alianza del Pacífico y la ratificación de los países de seguir apostando por promover los negocios internacionales en la última reunión de la APEC realizada en Lima presentan condiciones inmejorables para convertirnos en actores relevantes.

Una condición que puede contribuir en el futuro para nuestro éxito será desarrollar la competencia intercultural de nuestros empresarios y diplomáticos latinoamericanos.