“Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo; porque el amor es tan fuerte como la muerte”

Cantar de los cantares 8:6

 

Después de haber recorrido durante unas tres horas una impresionante carretera desde Delhi a Adra uno no se imagina lo que está apunto de descubrir en medio de esta pequeña ciudad. Después de comprar los tickets de entrada que vienen acompañados de unas mallas plásticas que servirán para cubrir el calzado al momento de ingresar al monumento y esquivar a un sinnúmero de vendedores ambulantes que ofrecen sus productos, se inicia una caminata de algunos a minutos antes de llegar a la entrada a una de las maravillas del mundo.

La emoción es grande al contemplar esa monumental obra hecha por amor, el Taj Mahal traducido como Palacio de la Corona o Corona del palacio. El guía nos narra la historia de un emperador musulmán que emprendió la construcción de esta obra arquitectónica para honrar la muerte de su esposa favorita fallecida después de dar a luz a su decimocuarto hijo. Esta majestuosa obra contó con la participación de aproximadamente 22,000 trabajadores, los mismos que demoraron 22 años en terminar la construcción.

Al ir acercándonos al monumento y después de tomarse la clásica foto con el fondo de la fachada, no pude dejar de sentirme emocionado por semejante majestuosidad y hermosura en un color blanco que reflejaba la luz el sol. Una vez llegué a los pies del mausoleo debí ponerme la malla de plástico y cubrir mi calzado para evitar que se dañe el mármol blanco. Ya dentro de la obra se pude apreciar la cripta donde yacen los restos de la esposa amada.

Cuenta la historia que este emperador musulmán llamado Shah Jahan conoció a la princesa Banu Begun, hija del primer ministro de la corte en un bazar de Agra y a partir de ese momento empezó una historia de amor que perduraría una eternidad a través de esta obra que el enamorado emperador dejó para la posteridad en honor a su amada esposa.

Muchas historias y leyendas se han tejido alrededor de este monumento, por ejemplo se dice que al finalizar la obra al maestro turco que dirigió la construcción se le cortó la mano para que no pudiese repetir semejante obra. Cuenta el guía que el plan original del emperador era construir un monumento similar al Taj Mahal en la parte posterior de éste pero de color negro utilizando mármol pulido negro de Bélgica pero que sin embargo no pudo iniciar la obra porque su hijo tomó el poder y lo hizo prisionero.

Derrotado y encerrado debido entre otras cosas a la crisis económica en la que se había sumido el reino por sus gastos en esta construcción, el emperador pasó sus últimos años contemplando la obra que había realizado y seguro recordando los dulces momentos que compartió al lado de su amada esposa y que inspiraron la construcción de esta maravilla del mundo moderno.

Existen muchas cosas materiales que nos pueden dar satisfacciones pasajeras y también sentimientos que pueden durar para toda la vida e inspirar obras para toda la eternidad. Como actores en un mundo globalizado hoy en día tenemos la posibilidad de vivir muchas experiencias en lugares remotos, contemplar con nuestros ojos maravillas y probar deliciosos bocados creados en las cocinas más exóticas. Sólo depende de nosotros atrevernos a descubrir esas vivencias que esperan a la vuelta de la esquina.