El reto de cambiar la mentalidad de los niños y crear futuros ciudadanos globales

 

 

“El plan piloto educativo iniciado en Japón y llamado Cambio Valiente (Futoji no Henko) es tan revolucionario que forma a los niños como ciudadanos del mundo, no como japoneses. Entenderán y aceptarán diferentes culturas y sus horizontes serán globales, no nacionales”

Adaptado del Blog de APEGA (Galicia)

 

Los científicos sociales y expertos en temas de interculturalidad coinciden en que los primeros años de vida de una persona son trascendentales para la formación de sus valores culturales. Entendemos como valores culturales a ese conjunto de normas y suposiciones compartidas que vamos adquiriendo mediante la enseñanza y la imitación. Esas normas y suposiciones compartidas nos permitirán más adelante formar parte de un grupo humano (sociedad), pero también sobre esa base de valores nosotros orientaremos nuestras conductas y definiremos que es lo malo, bueno, ético y que debe ser aceptado socialmente.

Es en esta etapa temprana de la vida de un niño donde el contacto con la familia y la educación formal básica (educación primaria) definirán los valores que más adelante constituirán la base sobre la cual los futuros ciudadanos guiarán sus acciones. Los cambios en valores culturales nunca son coyunturales, es por ello que toma varias generaciones cambiar el chip de toda una sociedad y ese proceso debe iniciarse en los niños. En otras palabras, la educación básica puede convertirse en un arma poderosa para el cambio de mentalidad.

En sociedades como la latinoamericana, donde valores sociales negativos como el machismo están generando violencia y se traduce en el aumento de casos de feminicidios consideramos que un cambio real puede iniciarse incorporando en la educación básica elementos de respeto a la mujer. Mientras nuestros políticos y líderes sociales estén más enfocados solamente en aumentar las penas para estos casos sin concentrarse en el fondo de la situación será difícil pensar en un futuro mejor para nuestras sociedades. Decisiones de este tipo implican cambios más profundos pero que requieren una mayor inversión en tiempo, por lo tanto, con menos rédito político inmediato.

Hoy día nos hemos enterado que Japón ha iniciado un programa piloto llamado “cambio valiente” (Futoji no henko), el cuál ha sido el resultado de un análisis y mejora de los sistemas educativos que ya funcionaban con éxito en otras partes del mundo como Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius.

Lo interesante es que el objetivo principal del programa es “crear ciudadanos del mundo” que sean capaces de entender y aceptar las diferencias culturales de otras sociedades. Para lograr ello se propone un cambio en la metodología a educativa, por ejemplo, se eliminan las tareas para la casa. También se ha reemplazado una gran cantidad de cursos tradicionales por solo cinco materias que engloban el conocimiento suficiente para lograr los objetivos del programa.

Los cursos para desarrollar conocimientos básicos son: aritmética de negocios, lectura, civismo y computación. Adicionalmente, hay un quinto curso orientado a generar una apertura hacia otras culturas que incluye el estudio de los idiomas, alfabetos y religión de cuatro culturas (japonesa, americana, china y árabe). También se contempla visitas a familias de estos países durante las vacaciones.

Podemos hablar que se trata de una revolución en el sistema educativo básico (primario) mundial, que sin duda permitirá que los japoneses en unos años estén mejor preparados que para liderar organizaciones y empresas transnacionales, pero sobre todo se están formando los cimientos de una sociedad más abierta a las diferencias culturales, tolerante y más comprometida con los problemas que afronte la humanidad en su conjunto.

Los países latinoamericanos nos encontramos lejos de la realidad económica y social que viven los países que llamamos del primer mundo. Con este cambio en su sistema educativo la distancia entre los futuros ciudadanos japoneses y nuestros jóvenes se hará aún más grande y donde ellos serán capaces de entender la dinámica global que mueve al mundo nosotros seguiremos concentrados en nuestros problemas domésticos y dándole la espalda a la realidad mundial. Estamos seguros que los demás países del primer mundo seguirán el ejemplo japonés para no verse desplazados en el liderazgo mundial en un futuro cercano.

¿Estamos dispuestos los países latinoamericanos a aceptar el reto e iniciar una revolución de la educación inicial básica? Es el futuro del continente lo que está en juego y la posibilidad de que nuestros hijos puedan ser competitivos en un mundo global, así como empezar a generar valores de apertura y tolerancia para buscar todos juntos una mejor humanidad.

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